Heeley


Heeley

¿Qué hace alguien que ha estudiado leyes y filosofía en el King's College de Londres creando perfumes? Y, ¿qué hace un diseñador gráfico y de producto inventando perfumes? ¿Y qué hace un inglés detrás de una casa de perfumes francesa? La respuesta a estas tres preguntas está en James Heeley

James Heeley llegó al mundo de la perfumería por casualidad. Tras armarse bien estudiando en Inglaterra no tuvo claro cómo iba a desarrollar su carrera, así que decidió mudarse de país. Fue a Francia y, como no hablaba francés, comenzó a trabajar en diseño gráfico, algo visual para el que no necesitaba aprender el passé composé.

Su carrera como diseñador gráfico y de producto se consolidó. Lanzó su propia línea de objetos, muebles, lámparas y accesorios en Paris y pensó que un perfume tendría sentido dentro de esa colección. Ahí fue cuando algo se activó: el diseño es un lenguaje y el perfume es un lenguaje. Decidió comenzar a explorarlo. Se trasladó a un pequeño laboratorio en Grasse, APF, donde empezó a aprender los rudimentos del perfume y a entender la importancia de la materia prima. Allí llevó la idea del que sería su perfume, Menthe Fraiche, que finalmente nació en 2006. Algunos años después, Heeley es una de las firmas de perfumería de autor más interesantes del mercado. 

James Heeley, nacido en Yorkshire pero residente en Paris, es el fundador y único dueño de su marca. Esto es muy difícil de encontrar en una casa de perfumes de lujo europea. Esta independencia le da a Heeley una libertad enorme para crear los perfumes que él quiere; hasta para retocarlos con el tiempo si ve que quiere o necesita hacerlo. 

Heeley tiene lo mejor del mundo inglés y del mundo francés. Francia es la cuna de la perfumería moderna, pero fue en la era victoriana cuando se realizaron muchos avances científicos que afectaron a la perfumería. Y ellos, los ingleses, reactivaron la lavanda. Las fragancias de Heeley son hijas de las dos culturas.

Heeley es una colección de fragancias que tienen en común su limpieza y frescura, incluso cuando incluyen maderas o especias. Siempre tienen una nota fresca. También comparten la alta calidad de su materia prima, una obsesión para este perfumista. Están pensadas para hombre y mujer. De hecho, esas fronteras se ignoran. 

El propio Heeley, no contento con ser el dueño y fundador, también es el diseñador de las etiquetas, packaging y toda la imagen de la marca. Heeley es Heeley. Y, ahora, Laconicum huele a Heeley