El Sunshift de ILIA trae ese tono sunkissed a cualquier época del año. Es un bronceador en crema que, con el calor de la piel, se convierte en un velo de polvo ligerísimo. Tiene la facilidad de la crema y aguanta como el polvo: hasta doce horas. El acabado es suave, difuminado, nada artificial.
Lleva escualano vegetal, té verde y microalgas, que cuidan la piel mientras lo llevas, y no obstruye los poros.
Lo tenemos en el tono Ray, un bronce dorado cálido, fácil de llevar.
Se aplica donde el sol se nota de forma natural: pómulos, frente, puente de la nariz. Si quieres más color, otra capa.
Y el invierno parece verano.




