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Quién está detrás

 

MARÍA Y ANA: cuadernos y alta velocidad

María y Ana se conocieron a 250km por hora. En el AVE. Ana recuerda de María que llevaba las uñas pintadas de un precioso color burdeos. María no recuerda nada de Ana. Pasaron los años y siguieron encontrándose cerca de un plato de sashimi, en un riad en Marrakech, comentando (encendidas) episodios de The West Wing y en las calles de Malasaña. De hecho, se dice que una vez las vieron bailando Camilo Sesto a horas impropias. Todo esto une mucho. 

Coincidiendo con los días más convulsos del 15 M de 2011 decidieron que tenían que hacer algo. Había que moverse. Algo que estaba aún por definir pero que tenía dos puntos de partida: cosmética e Internet.

Se reunieron en Tipos Infames con dos cuadernos rojos Delfonics Rollbahn que les habían regalado. Empezaron a hablar. No lograron discutir, pero es cierto que tampoco lo intentaron.

De hecho, se rieron. Los cuadernos empezaron a llenarse con garabatos que solo ellas entendían. Otro día quedaron en el borde de la piscina, con las mismas libretas y un iPad. Aquello se ponía serio. Otro día quedaron en casa de una de ellas, pidieron comida y con el pollo al curry verde (muy picante, por favor) junto al portátil siguieron hablando. Las reuniones duraban más y más. Dos cuadernos rojos tuvieron toda la culpa. Estaba naciendo Laconicum.

 

Anabel Vázquez

Cuando cumplió 18 años su madre le regaló un rouge de Dior y Chanel Nº 5. La buena mujer no sabía lo que había hecho. Este regalo, este rito de paso, sentó un precedente, Desde entonces, Anabel nunca dejó de buscar la barra de la labios perfecta, de perseguir cremas como quien persigue sueños.

En paralelo estudió en España y Estados Unidos y trabajó en Comunicación en el Museum of Modern Art (MOMA) y el New Museum de Nueva York. 

En España su trayectoria ha sido tan dispersa y heterodoxa como ella misma: ha sido consultora, Information Architect, Responsable de Patrimonio de Loewe y ha escrito en más medios de los que puede recordar. Escribe sobre moda, belleza y tendencias, “la cara bonita de la vida”, como resume. En su bolso siempre lleva productos para probar; si te la encuentras por la calle te obligará a que los pruebes. Ahora, pasa su tiempo entre aviones (deshidratada) y sentada delante del MacBook. Eso sí, siempre con los labios pintados. 

Obsesiones: las piscinas abandonadas, The West Wing, las siestas a su hora y a deshora, añadir Tabasco a todo, viajar a Texas, los perfumes empolvados que me trasladan a Versalles, Casa Tomada, la arquitectura brutalista, la Casa Barragán, las cremas de cuerpo untuosas que huelen a limón y jengibre. 

@chicalista

 

María Martínez

En Junio de 2010 María subió, armada con un vestido amarillo, al escenario de Cipriani, en Nueva York,  a recoger un Webby Award, el Oscar de Internet. Lo había ganado una idea suya, I wanna go there. En aquel momento, pensó en algunas cosas. Recordó un viaje a la India (el germen de I wanna go there) , cuando se dio cuenta de que faltaban guías de viaje diferentes, en las que los viajeros compartieran información y secretos. 

Ella proponía una manera de viajar transversal, entrelíneas, basada en el descubrimiento.

Su trayectoria de más de 10 años de experiencia en productos digitales, la ha llevado a trabajar en empresas como Teknoland, McCann Erikson o el Banco Santander. Y durante 7 años como consultora de experiencia de usuario en The Cocktail. 

La misma María, viajera y descubridora de profesión oficiosa, encontraba productos cosméticos interesantes en cada destino que pisaba. Tras ese premio llegó la versión española de esa web, mimaleta.com. Y las entrevistas, las conferencias y las mesas redondas: no hay muchos en España que tengan el Webby en una estantería. Aquella noche, en Nueva York, sin soltar su premio, María aún no sabía que un tiempo después, uniría sus tres grandes pasiones confesables, Internet, viajes y cosmética, en una sola web. 

Obsesiones: libretas tamaño pasaporte con páginas blancas, rotuladores Tratto PEN nº3, el color naranja, el primer ratito de sol de un día en la playa, la coca-cola zero, el cilantro (si está dentro de un taco mucho mejor), las sopas, los perfumes cítricos, las peinados despeinados (que sigo sin saber hacer) y caminar rápido escuchando Beirut. 

@limalimon