“Un espacio mágico, teatral, atrevido”, así definió la prensa de la época la tienda que, con el nombre de Liberty abrió en 1875 en el centro de Londres. Más de 150 años después, estos adjetivos no han cambiado: este gran almacén es un espacio mágico, teatral y atrevido. Fue fundada por Arthur Lasenby con aires de bazar y así sigue siendo. Es un lugar ruidoso y algo caótico y por eso lo amamos y lo visitamos siempre que pisamos Londres. A veces, lo primero que hacemos al pisar la ciudad es cruzar la puerta de ese edificio Tudor tan inconfundible. Es tan londinense como los scones, como pasear por Hyde Park o como la reina Isabel de Inglaterra. Subir por su escalera de madera y escuchar cómo cruje justifica un viaje.
Quizás sabes de qué hablamos y tengas en casa algo elaborado con sus distintivos estampados de florecitas. O quizás no, y a estas alturas ya tienes curiosidad. Laconicum acoge Liberty LBTY. Fragance, que concentra el universo olfativo de este lugar de culto. Tenemos un pedacito de Liberty.
El punto de partida de estos perfumes, elaborados en Francia, no fue una sensación ni un personaje: fueron una serie de tejidos estampados de su archivo que habían sido importantes para la casa. Se enviaron a los los mejores perfumistas que trabajaron a partir de la historia de esos diseños. El resultado es una colección de aromas mágicos, teatrales, atrevidos.




