Esta marca llega desde Canadá y es un proyecto familiar (capitaneado por una pareja, Melanie y John) y colectivo. Estos dos aspectos ya, sin probarla, nos resultaron interesantes. Cuando la probamos, nos interesó mucho más.
Wonderblush quiere que nuestro maquillaje de cada día sea un acto fácil y despreocupado. Para ello propone tonos y colores muy llevables y que funcionan en un desayuno y una cena, en una reunión y en una fiesta. Este es un maquillaje que favorece, que apetece usar. No confundamos lo básico con lo aburrido. No somos gentes aburridas. El resultado es un rostro fresco, limpio.
Las fórmulas son limpias, muy limpias y, además, veganas. Los ingredientes de sus productos están producidos en Canadá. Todo en Wonderblush tiene su por qué: el packaging reciclable, reusable y biodegradable. Esta es una marca que nos hace sentir bien por dentro y por fuera, por fuera y por dentro.





