Nuestra primera mascarilla tenía que ser de las que apetece ponerse. De las que no esperan a un domingo libre ni piden ocasión especial.
Por eso Ultra-Mask tiene una textura fácil, de las que enganchan, que se extiende sola y queda casi transparente. Ponérsela es un placer. Te la pones y sigues con lo tuyo. Y si suena el timbre, abres con ella puesta, sin pasar vergüenza.
Dentro lleva GlowCytocin®, un extracto de bulbo de jacinto que activa en la piel los mismos receptores que la oxitocina, la molécula del amor. La piel queda más luminosa, con ese brillo que normalmente te regala otra persona y que aquí te regala una flor. Nosotras lo llamamos el efecto recién enamorada.
Y como los mejores planes a veces surgen a las ocho de la tarde, lleva también tensores vegetales que alisan en minutos y proteína de soja hidrolizada, que deja el rostro despierto. Póntela diez minutos antes de salir y el efecto se nota al momento. O déjala toda la noche y descúbrelo por la mañana.






