Lo peor de la piel sensible es que nunca sabes cómo va a reaccionar. Un día está tranquila, y al siguiente se pone roja por un cambio de tiempo, una crema nueva o una exfoliación de más. Sarah Brown, fundadora de Pai, lo resume así: a veces basta con devolverle a la piel lo que ha perdido.
Eso hace el Instant Kalmer, un sérum en gel con ceramidas (las grasas que mantienen unida la barrera de la piel) y plantas que la calman:
- Ceramidas vegetales: reponen las que la piel ha perdido y refuerzan su barrera.
- Áster marino: calma la piel y suaviza las rojeces.
- Schisandra: una baya trepadora que calma y protege.
- Aceite de avena: ayuda a la piel a fabricar sus propias ceramidas.
- Ácido hialurónico: hidrata.
La calma se nota en cuanto lo aplicas, y con el uso la piel se vuelve menos reactiva. No lleva perfume ni aceites esenciales.
Calma al instante.

