Con veintitantos años, la piel de Sarah Brown empezó a reaccionar a casi todo. Probó cremas para pieles sensibles, hipoalergénicas, ecológicas... y ninguna le sentaba bien. Así que decidió hacérselas ella.
En 2007 nació Pai. El nombre es un homenaje a su madre, neozelandesa: en maorí significa “bueno”. Y la idea era exactamente esa, una cosmética que funcione, que se lleve bien con las pieles más sensibles y que apetezca.
Pai lo fabrica todo en su propio laboratorio de Londres. Sarah Brown lo cuenta así: lo hizo en contra de todos los consejos y de la lógica comercial, y ha sido la mejor decisión de su vida. Así controla cada ingrediente de principio a fin. Todos sus productos son veganos y tienen certificación COSMOS, y Pai es una empresa B Corp.
La descubrimos cuando casi nadie la conocía en España y la trajimos a Laconicum. Desde entonces no ha dejado de ganar fieles, y su aceite de rosa mosqueta, el Rosehip BioRegenerate, se ha convertido en un clásico de la casa.

















