Pieles reactivas. Pieles locas. 11/01/2017

"No entiendo, ¿¡qué sucede!?" Así de pronto y sin previo aviso hacen acto de presencia un granito, una rojez y otro granito. Y otro por aquí. Y otro por allá. Una fiesta desesperante. Bien es cierto que todos agradeceríamos encontrar el elixir de la juventud eterna en tarrito de cristal. Pero no hay necesidad alguna de volver a la turbulenta adolescencia, ¿cierto? Algo sin duda desconcertante para nosotros, adultos de pieles locas. Pero tranquilos todos, todo tiene su causa y su solución:

Causa: vamos como locos por la vida. ¿¡qué novedad!? Nos despertamos y miramos el móvil: 50 emails, whatsapp y algún me gusta en Instagram. Ducha y al trabajo. Reuniones, colegios, recados, y cuidado que como sigas mirando el móvil ese taxi te atropellará. El día pasa y antes de acostarnos, otra vez el móvil. A esto sumémosle una piel ya de por si sensible y un conjunto de hormonas revoltosas. Factores inevitables y rutinas "evitables" que no son de lo más relajado que digamos. El coctel perfecto para volver a nuestra piel loca, loca, loca.

Solución: 

- Limpieza + hidratación + tratamiento. Hoy en día la cosmética se está poniendo las pilas para ayudarnos en nuestro regreso a la madurez. Marcas como Pai, específica para pieles sensibles, llegan al rescate. Limpiar e hidratar siempre es fundamental. Sigámos los siguientes paso, mañana y noche, a rajatabla:

  1. Limpieza: Limpiadora de rostro de camelia y rosa todos los días. Y una vez a la semana, Copaiba Deep Cleanse AHA Mask.
  2. Tónico: Lotus and Orange Blossom BioAffinity Toner
  3. Sérum: Copaiba and Zinc Perfect Balance Blemish Serum.
  4. Hidratación: Geranium and Thistle Combination Rebalancing Day Cream.

- Relajación. Llegar a casa, darse una buena ducha de agua calentita y ponerse un pijama lo más gordito posible, por favor. Preparar un Relax Tea y darle al play, a ver que hace hoy nuestra querida reina Isabel. Y nada de mirar el móvil antes de ir a la cama que nos alteramos. Despeja la mente (lease con un "OMMM" en la cabeza). En la mañana y el día no entramos. Y hasta aquí, nuestra prescripción de hoy.

Buenas y nada locas noches lacónicas.