Cuadernos y alta velocidad 20/03/2012

María y Anabel se conocieron a 250km por hora. En el AVE. Ana recuerda de María que llevaba las uñas pintadas de un precioso color burdeos. María no recuerda nada de Ana. Pasaron los años y siguieron encontrándose cerca de un plato de sashimi, en un riad en Marrakech, comentando (encendidas) episodios de The West Wing y en las calles de Malasaña. De hecho, se dice que una vez las vieron bailando Camilo Sesto a horas impropias. Todo esto une mucho. 

Coincidiendo con los días más convulsos del 15 M de 2011 decidieron que tenían que hacer algo. Había que moverse. Algo que estaba aún por definir pero que tenía dos puntos de partida: cosmética e Internet. Se reunieron en Tipos Infames con dos cuadernos rojos Delfonics Rollbahn que les habían regalado. Empezaron a hablar. No lograron discutir, pero es cierto que tampoco lo intentaron.

De hecho, se rieron. Los cuadernos empezaron a llenarse con garabatos que solo ellas entendían. Otro día quedaron en el borde de la piscina, con las mismas libretas y un iPad. Aquello se ponía serio. Otro día quedaron en casa de una de ellas, pidieron comida y con el pollo al curry verde (muy picante, por favor) junto al portátil siguieron hablando. Las reuniones duraban más y más. Dos cuadernos rojos tuvieron toda la culpa. Estaba naciendo Laconicum.