Ruta Laconicum: el primer restaurante 03/04/2012

Era un viernes de mayo y alguien necesitaba steak tartar. Hubo que buscar un restaurante francés, qué remedio. A los deseos hay que darles salida cuanto antes.

Encontramos uno con solo once mesas. Una era para nosotros. Había steak tartar. Podíamos respirar tranquilos. La carta era corta, los vinos eran buenos, los manteles eran blancos. El restaurante se llamaba ( se llama) Moncalvillo y está escondido en una calle del centro de Madrid. 

Entre la pimienta, la alcaparra y el huevo empezamos a hablar. A hablar de Internet ( sí, podemos hablar de Internet con un vinazo en la mano), de nuevos modelos de negocio, de cómo todo se estaba agitando. Podemos hablar de todo esto mientras rematamos un plato de pularda). Ninguno de los que estábamos en esa mesa sabía que de ahí saldría Laconicum. La energía de la calle tuvo que ver, la nuestra también, y quizás hasta el steak tartar. Y, por supuesto, el vino francés. 

Tampoco sabíamos entonces que Laconicum ( al que le faltaba mucho para tener nombre) sería el equivalente al Moncalvillo. Sería como un restaurante de once mesas, de carta corta y bien seleccionada, comida rica y manteles blancos.

No sabíamos aún qué forma tendría, pero tendría que estarse bien dentro. No íbamos a poder encender velas, pero ya se nos ocurriría algo para compensarlo