Las siliconas. Esa palabra 07/06/2012

Desde hace un tiempo, los champús y acondicionadores con silicona se han convertido en el anticristo, en Keyser Söze. Los miramos en nuestro baño cargados de ira. ¿Qué han hecho los pobres para merecer eso? Pues engañar a nuestro pelo, los muy bandidos. 

Las siliconas dan brillo y suavidad al pelo. Y eso es un hecho objetivo. Pero lo hacen no a partir de la limpieza o de extraer lo mejor del cabello, sino de la acumulación. La mayoría de los ingredientes de los champús con silicona no son solubles al agua. Por tanto, no se eliminan al enjuagarse y se van amontonando sobre el pelo. Y el pelo, en vez de estar cada vez más limpio, está cada vez más sucio. Además, la acumulación de residuos impide la entrada de otros nutrientes. Y el tema se complica. El pelo puede estar sedoso y suave, pero no está sano. Y la belleza o es sana, o no es. 

Cuesta renunciar al brillo, pero, amigos, la vida es dura. Este proceso de rehab lo es. El pelo, de repente, con los champús sin silicona está menos brillante. Pero la paciencia es la madre de muchas cosas, entre ellas de la cosmética. Poco a poco, usando productos sin silicona el pelo recupera el brillo natural.

Por supuesto, ni nuestro champú de Stop the Water while using me ni los de Keims llevan siliconas. Así que piensa en Laconicum como una clínica de detox silicónico.