Cómo se descubre una marca Laconicum 04/07/2012


1. Madrugas de forma indigna. Vas a Barajas, te humillas convenientemente en el control de seguridad, subes a tu avión, duermes un rato más y apareces en Paris. O en Perú, o en Seúl o en los Cotswolds. Pero, en este caso, vamos a Paris. 

2. Dejas en el hotel la micromaleta que te permitía la aerolínea. El hotel lo has elegido después de contrastar 10 webs y 15 amigos. Es bonito y está cerca de rue Rennes, porque aquí somos muy de Rive Gauche. Y de Droite, también.

3. Callejeamos con zapato plano. Se nos antoja un cuaderno: solo tenemos diez, pero nunca se tienen suficientes. Vemos una tienda diminuta en un callejón sin salida, entramos y decimos “Bonjour, madame”. Y de pronto, ocurre: la mirada se dirige a una mesa que no estaba en nuestros planes. Allí hay una crema.  

4. Nos acercamos, la agarramos con cierto temblor, la miramos. Acaba de pasar el primer filtro: el del packaging. Segundo: la abrimos, la olemos como hacemos con el vino o la sopa thai, la miramos de nuevo y la probamos. La dejamos en su sitio.

5. Sigue el paseo por Paris. Seguimos pensando en esa cremita que estaba encima de esa mesa. Miramos el trozo de piel donde la probamos. Pensamos durante cinco horas en la crema. Ha ocurrido: aquí hay amor. 

6. Volvemos a la tienda. Compramos la crema. La metemos en la micromaleta y, varios días después, volvemos a España. 

7. Tecleamos en Google: www.nombredelamarca.com. Prestamos la crema, hablamos de la crema. Nos odian por la crema. Leemos sobre la crema. Le contamos a la vecina, al portero, al amigo que te dice que “qué suave” la historia de la crema, porque la crema  no es una crema cualquiera. Que no vamos por ahí enamorándonos de lo primero que nos guiña un ojo.

8. El Gran Jurado de Laconicum decide que sí, que merece la pena un contacto con nombredelamarca. Sacamos nuestros idiomas (porque la crema procede de un país sin ñ) y les contamos que tenemos intenciones serias. El amor suele ser mutuo y a primera vista. 

9. Empiezan las negociaciones: Merkel, nos reímos de las tuyas. 

10. Un día, llega una gran caja de cartón a los headquarters de Laconicum y nosotras nos ponemos muy contentas. 

Imágenes: petitepassport