Cinco perfumes de verano. 23/06/2016

Si en verano dejas de comer cremas de puerros para comer gazpacho, si guardas los jerseys de mohair para sacar los vestidos blancos, ¿por qué sigues usando el mismo perfume? Las fragancias chispeantes y juguetonas son, como las bicicletas, para el verano.  En verano buscamos, verano. Y en Laconicum, alternaremos:

1. Coccobello de Heeley. Con Coccobello viajamos directos a las playas de Copacabana. Viajamos playas de aguas turquesas y siestas bajo un cocotero. Siempre con cuidado, claro. Huele a tardes bailadas al ritmo de la bossa-nova. De hecho, sí. Tenemos una lista de Spotify: Bossa nova para Coccobello. Coccobello huele a días de sol y playa, arena, sal. A verano. Todos a bailar.

2. Bergamota de Atelier Cologne. Este verano demos la vuelta al mundo. Bergamota de Calabria, naranja amarga de Costa de Marfil y ámbar de Ecuador. Jazmín de Egipto, lavanda de la Provenza y cardamomo de Guatemala. Vetiver de Haití, roble de Eslovenia y ámbar blanco. Viajeros del mundo, esta es la vuestra.

3. Menthe Fraîche de Heeley. Chandler Burr, el crítico de perfumes del New York Times, ya lo decía: "Olía a la menta de una tarde verano". Es suave, fresca, sutil. Huele a menta pero a una menta diferente. Con Menthe Fraîche nada es pesado. Todo es fresco.

4. Aura Maris de Lorenzo Villoresi. Esta fragancia está dedicada por completo al mediterraneo. Es, mediterraneo. Mar, cítricos, narcisos y jazmines. Paseos a orillas del mar. Paseos por la Costa Brava, por ejemplo.

5. Sel Marin de Heeley. Realizado con sal marina. Ya con esto podemos decir que estamos en el mar. Bendito mar. Pero hay más: la sal se mezcla con cedro, con el almizcle y con los cítricos como el limón o la bergamota. Oler a mar, sal y a algo más. Sí, se puede.