Una manicura en Carnaby Street 05/05/2016

Ir a Londres a hacerse una manicura es una extravagancia. Lo sabemos, pero ¿qué sería de la vida si solo hacemos lo previsible? Si cada vez que vamos a Londres repetimos la ruta por Regent, el restaurante indio en Brick Lane, la expo en la National Gallery y los tés en Fortnum&Mason?

El día tiene 24 horas. Podemos dedicar 40 minutos a sentarnos en una sillón mullido y dejar que alguien nos cuide. Nosotros lo hicimos. Estuvimos trabajando en Londres y pensamos que una manicura equivalía a un descanso. Además nos permitía probar la experiencia de los spas de Cowshed. No podemos parar de investigar, no podemos. Este es el relato express de una Speedy Manicure en Carnaby Street de las Sherlock Holmes de la cosmética. 

1. Recepción. El spa de Cowshed en Courbet Place (Carnaby Street) es, como todos, delicioso. Aquí saben encontrar ese punto medio entre lo campestre, lo eco y lo urbano siéndolo todo a la vez. Toda persona que reserve un tratamiento allí será recibida con saludos (en perfecto British), un formulario y una taza de té o café. Tea, please. Estamos en Inglaterra. 

2. El color. Esta es la única decisión que vamos a tomar durante este ritual. Nos parece bien. Ya tomamos muchas a lo largo del día. La marca que utiliza Cowshed es Cheeky, su hermana pequeña de maquillaje. Elegimos el American Hot. Como resumió nuestra experta en uña con un gesto ad hoc: "sexy but elegant". Convencidas. 

3. El sillón. Hablemos del sillón: era amplio, enorme, perfecto no sólo para una siesta, sino para pernoctar. Dato importante para el resto de los salones de manicura del mundo: los brazos se colocan sobre una almohada en la que también se podría pernoctar. Esto es cómodo para todos y amplía la sensación de comodidad. 

4. El ritual. Lo que denominan speedy (a toda velocidad) en Cowshed sería una manicura normal en cualquier otro espacio. Nadie demuestra prisa y cada paso se realiza con calma. No es una manitrámite. Se comienza limpiando muy bien las manos y eliminando cualquier resto de esmalte. Se cortan las uñas y se trabajan las cutículas previamente masajeadas con el Apricot Nourishing Cuticle Oil. A continuación masajean con la Cow Slip Soothing Hand Cream y se pintan. 

5. La post-mani. Siempre es delicado el momento del secado porque es un tiempo muerto. Aquí se hace ameno: te sientan en una mesa diferente y tienes un puñado de revistas con las que entretenerte. Lo mejor: la manicura dura, perfecta, una semana. La experiencia es placentera pero el resultado se mantiene. Somos sensoriales pero prácticas. Románticas y realistas. 

*Hasta que volvamos a Londres y repitamos la mani (porque pensamos convertirlo en ritual) usaremos el Cow Slip Manicure Set.