La contaminación: el enemigo silencioso de tu piel

El sol es una de la principales amenazas para la piel, pero no es la única. Cada vez está más extendida la idea de que la contaminación tiene un efecto nocivo sobre la piel.  Los agentes contaminantes como los metales pesados, los hidrocarburos o el humo del tabaco producen la aparición de signos de envejecimiento cutáneo, por culpa del incremento de la melanogénesis (aparición de manchas), la reducción de colágeno (pérdida de firmeza y elasticidad), la disminución de la reserva de antioxidantes y la activación de vías inflamatorias.

En función de la edad, el grado de exposición al sol, la sensibilidad cutánea y otros factores, la polución puede afectar de forma distinta. La piel pierde energía, se debilita y agota, pudiendo conducir a casos de dermatitis, eccema y rosácea.

Como desde Laconicum estamos concienciados con la prevención, hemos querido recopilar algunos rituales para protegernos frente a esas agresiones.

El primer paso consiste en eliminar y retirar la mayor cantidad de partículas que se depositan en la piel. Cuanto más contaminado sea el entorno, más suavidad se requiere, por lo que es conveniente racionar y ser prudente con los procesos que debilitan la capa córnea de la piel, como las exfoliaciones intensivas o productos como el retinol y el ácido glicólico.

Una buena opción es comenzar con un agua micelar suave, o un desmaquillador que calme e hidrate, y seguir con un bálsamo limpiador suave, como este de PSA, con miel de manuka y extracto de açai y de granada, que limpian la piel sin agredirla.

Una vez por semana, un limpiador más potente como este limpiador enzimático  de Dr Barbara Sturm.

A continuación, conviene utilizar cremas o sérums enriquecidos con antioxidantes para contrarrestar no solo los daños de la contaminación, sino también del sol, el estrés o la falta de sueño. 

La crema hidratante  anti polución de Quinque proporciona un efecto de vitalidad en pieles apagadas y cansadas, gracias a su activos calmantes y antioxidantes. Contiene CBD,  vitamina C (antioxidante y protectora), aloe vera bio (hidratante y calmante) y flor de hibisco, que protege la piel del estrés oxidativo.

El super serum de Naked Lab contiene ácido hialurónico, que proporciona hidratación; colágeno, que ayuda con el relleno de arrugas; elastina y caléndula, que proporcionan elasticidad y ayudan con la regeneración celular.

Por supuesto no olvidarnos de la protección solar, con clásicos como Mimitika o con color como el super serum de ILIA. El toque extra de hidratación y protección lo pone esta bruma protectora Blue Light mist.

La tercera parte de la estrategia  de defensa pasa por el uso de productos que mejoren los procesos de regeneración de la piel, apoyando los procesos detoxificantes naturales y capaces de calmar y reparar la piel.

Prebiotic Face oil de Gallinée es un tratamiento intensivo que ayuda a aumentar la vida de las células retrasando su envejecimiento. Consigue una piel calmada y protegida contra la pérdida de agua, polución y rayos UV.

El aceite nocturno Moon oil de Rassa es un aceite seco, con acabado mate, con propiedades curativas (ayuda a curar cicatrices, eczema y psoriasis); actúa como una capa desinfectante que protege de la polución, toxinas y microorganismos. Está realizado con aceite esencial de limón, un exfoliante natural que deja la piel luminosa y suave; vitaminas C y E antioxidantes; aceite de almendras dulces y romero. 

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